¿Qué entiendes por confianza en uno mismo? ¿Puedes considerarte una persona segura de ti misma? Muchos conocen la teoría y pocos saben ponerla en práctica.
Es importante diferenciar amor propio (reconocimiento de nuestro valor) y autoconfianza (reconocimiento de nuestras competencias). Ambas son independientes y se pueden dar la una sin la otra.
Pero, ¿cómo construir esa confianza en nosotros mismos? Con los años, a través de nuestras acciones, vamos asumiendo retos, demostrándonos que somos capaces de afrontarlos, superarlos o incluso, aceptar fracasos y seguir intentándolo. Para ganar confianza lo mejor es ponernos a prueba, permitiéndonos conocer tanto nuestros límites, como nuestros puntos fuertes y sacarles el máximo partido.
Consiste en confiar en nuestro criterio para responsabilizarnos de nuestra vida, tomando las riendas y no siendo meros espectadores por miedo a equivocarnos, ya que sabremos solucionar los contratiempos que nos puedan surgir.
Hay que dejar atrás ideas tales como que dedicarse tiempo a uno mismo es un acto de egoísmo. Por el contrario, es una forma de respeto hacia nosotros que nos aporta confianza y ayuda a abrirnos a los demás, dejando el miedo a ser juzgados. También, olvidar esos sentimientos de ser menos importantes que los demás, considerando que las necesidades de los otros son más relevantes que las propias. Si tu felicidad implica mi infelicidad es el momento de reflexionar de con quién ando.
Recordar que, la autoconfianza no es una armadura que evita sufrimientos. Es normal cuestionarse, no vivimos en un mundo de certezas y somos responsables de cada una de nuestras decisiones, así como de nuestro destino. Sin embargo, nos da la garantía de que sabremos hacer frente a situaciones desfavorables y sobreponernos a nuestros fracasos.